Nuestro viaje al Puente de Segovia
El viernes por la tarde Liz, Aviva, Lana y yo decidimos hacer nuestro viaje al Puente de Segovia en el rincón suroeste de la Comunidad de Madrid. Empezamos en Puerta del Sol a Kilómetro Cero (abajo), que es el lugar que marca el origen de donde se mede la distancia de todas las calles en España.
De allí seguimos la calle Mayor al oeste hasta la calle Bailén ya la cruzamos. A los restos de las antiguas murallas de Madrid las chicas se pararon para una foto.

Después de mucha confusión, finalmente alcanzamos localizar el Puente de Segovia y el M-30 (una carretera de la Comunidad de Madrid) que pasa debajo de él. Nos sorprendieron mucho las feas obras que están haciendo al puente y asimismo los feos obreros que nos silbaron a nosotros. Había también un anuncio grande para la bebida española que se llama ‘Trina’. Este anuncio (como otros muchos que he visto durante mi mes aquí) estaba en inglés--¿Por qué?—no estábamos exactamente seguras—¿quizás las empresas quieren dar un sentido de misterio a sus productos?
Luego seguimos el Paseo de la Ermita del Santo y el rió Manzanares a un centro comercial de estilo egipto, y, mientras andábamos allí, pasamos muchas coches aparcadas donde había espacio—¡en el acero y en el medio de la calle!
Nos perdimos un poco, subimos al parque incorrecto, bajamos, y finalmente llegamos al lugar adecuado—la hermosa pradera de San Isidro donde sacamos unas fotos de la Ermita del Santo Justo.

Y, por fin, llegamos a la glorieta del Marqués de Vadillo (abajo) donde tomamos el metro a Opera para unos bienvenidos montaditos. Aunque nos ha gustado el viaje afuera del M-30, llegamos dentro de nuestro conocido centro de Madrid contentas de la familiaridad.

¡Y eso, damas y caballeros, fue nuestro viaje al Puente de Segovia y fuera del M-30!